La memoria es su leitmotiv. Parte de la fotografía como documento y testimonio. Y además de sus imágenes recurre a las del álbum familiar así como a las de diferentes archivos. El universo rural es el contexto donde sitúa su trabajo. Cultura viene de cultivar.

La historia personal está inserta en la historia del mundo. Determinados acontecimientos nos forjan un destino, al conformar o condicionar nuestro carácter, como moldeándonos en una fragua emocional. Todo depende de nuestra predisposición y de a lo que nos expongamos, a lo que dejemos que nos cale hondo. Por un lado están las pequeñas historias de gente corriente. Y por otro lado, están los “grandes” momentos. Este proyecto pretende aunarlos.

Todo está relacionado, la teoría del caos y el efecto mariposa nos lo recuerdan.

La sociología, la etnografía, la neurología, la psicología, la astrología, la teoría de ondas, la física cuántica, la filosofía (existencialismo y pesimismo ante todo), la literatura, la poesía, etc. moldean la imaginación, la parte más importante del pensamiento. Y la imaginación reconstruye y reinventa lo vivido. Recrea los recuerdos.

El cine nos sueña. Y el video viene a dar una nueva dimensión a la imagen en movimiento. Lo cinematográfico va más allá del cine. Y cuando el cine sale de las salas oscuras a la galería se transmuta a la vez que lo hace nuestra percepción. Video instalación. Escenografía… De manera consciente o inconsciente su proyecto se va ramificando a la vez que va cogiendo forma o cuerpo. Concentración desde la expansión. Como funciona el corazón.

El caballo de Turín de Béla Tarr supone un punto de inflexión en su planteamiento, un puerto de llegada desde el que volver a embarcarse en otras travesías. O continuar el viaje con otra mirada. Una cosa siempre puede llevar a otras y en esa apertura y confluencia una nueva dimensión se construye.

Mesopotamia. Grecia. Roma. Numancia… Comuna de París. Misiones pedagógicas. Auschwitz. Progreso. Barbarie. Vida. Muerte. Desesperanza. Feliz desesperanza. Desesperanza de lujo. Lujosa esperanza.

Aldea. Éxodo. Apocalipsis. Abandono. Ruinas. Rescate. Resignificación. De la utilidad y la belleza. Recreación. Necesidad. Salvación. Redención. Lucidez. Condena. Otra más.

Dejar de esperar. ¿Dejar de producir? La contemplación como invitación a abismarse. A sumergirse como las gotas de lluvia en un charco para expandirse y fundirse con otras gotas a modo de círculos concéntricos. Memoria del agua (la inmensidad y la fluidez constituyen su naturaleza). Memoria de la tierra (la ceniza es abono). Memoria del fuego (la madera es su alma). Memoria del viento (la suavidad y la furia nos marcan el camino).

 

 

Diego Aldasoro Gómez es licenciado en Filosofía por la Universidad de Murcia. El diseño gráfico y la edición de fanzines han sido otras de sus facetas desarrolladas. Recientemente ha realizado el Máster en Arte Contemporáneo Tecnológico y Performativo en la UPV. A lo largo de los últimos cuatro años ha asistido a múltiples talleres, cursos y seminarios, la mayoría de ellos de fotografía, video y cine, aunque sus intereses han abarcado desde el collage y la serigrafía, el dibujo y la pintura hasta la escritura, la expresión corporal, la caligrafía japonesa y el arte oriental (wabi sabi en particular).

Ha realizado diferentes exposiciones en Soria (ciudad natal), Murcia, La Rioja, Barcelona y Bilbao. Ha quedado finalista en las convocatorias de Artes Plásticas –publicaciones- del Gobierno Vasco (2015) y del Festival Docfield Dummy Award (fotolibros) Fundación Banc Sabadell (Barcelona, 2015). En el 2016 ha sido seleccionado en Photoespaña para la revisión de portfolios.

Actualmente está preparando una publicación con la editorial Edo (Una tarde eterna de verano) y otra con la Diputación de Soria (Cartografía de los recuerdos). Ésta última será parte de una trilogía (junto a Entre mares y Correspondencia imaginaria). Entre otros proyectos tiene otro fotolibro en proceso (Lo que queda) y está preparando su primer cortometraje (Lo insondable).