CÉLULA PIRAMIDAL constará de una estructura de proporciones sagradas en cuyo interior se dará una interacción íntima entre un generador de música y las ondas cerebrales de un visitante. El generador, programado para cambiar el estado de ánimo del visitante, aprenderá y mejorará con cada interacción mediante técnicas de machine learning. El generador decidirá si el cambio del estado de ánimo será a mejor o a peor.

Con esta obra, Roman Ljubimov quiere explorar la relación entre lo humano, lo divino y lo tecnológico.

Los últimos avances en la virtualización de nuestras realidades (mediante la recolección masiva de datos personales y el desarrollo de nuevas tecnologías) parecen reflejar nuestra eterna búsqueda de un ser superior tanto interno como externo.

Por una parte, las limitaciones físicas de nuestro cuerpo hacen que sea tentador vivir experiencias infinitas fuera de él. Y lo llevamos haciendo desde que aprendimos a usar enteógenos o técnicas de meditación que seguimos usando a día de hoy. Nuestros cuerpos son máquinas biológicas programadas para responder de forma especial a ciertos estímulos.

Por otra parte, siempre nos ha acompañado la posible existencia de un ente superior  capaz de cambiar nuestra realidad bajo demanda. Esta posibilidad se ha traducido en la actual búsqueda de una super-inteligencia artificial capaz de encontrar soluciones a todos nuestros problemas existenciales o mundanos. Sólo queda saber si las soluciones serán del agrado de todos.

 

De padres violinistas, Roman Ljubimov Dacko (Prešov, 1985) entiende el mundo a través de la música y las historias. Diplomado en Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones (Imagen y Sonido) en la Universidad Pública de Navarra, ha
completado sus estudios con un año de diseño en la Universidad Prefectural de Yamaguchi (Japón). Con una clara tendencia a probar diferentes medios de expresión, ha obtenido premios por guión de cortometraje y fotografía y sus creaciones audiovisuales han sido premiadas y seleccionadas en numerosos festivales internacionales.

Pero su curiosidad y formación técnica le impulsan a integrar nuevos elementos tecnológicos en sus obras, creando  intervenciones e instalaciones interactivas como “Origin of Creativity”,  “Brakes” o “Anti-”. Actualmente mantiene la inercia de su exploración tecnológica, tanto por la fascinación que le produce, como por las dudas que le provoca la aceleración de su desarrollo.

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