Todo tiene una moraleja, solo falta saber encontrarla.
Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas

 

Vivimos en la cultura del producto y las estéticas. Parece ser que todo ha de tener una justificación material y a su vez superar los filtros estéticos de una u otra sociedad. El producto es el fin y los procesos de producción o fabricación nada importan al consumidor final, ni siquiera si estos son nocivos a terceros. Por ello, como contraposición a los intereses normales del paradigma productivo actual y con un carácter crítico y reflexivo, en este juego los procesos se convertirán en lo principal y el producto final será lo de menos.

Por lo tanto si atendemos al subtitulo de Galumphing, como proyecto solo se tiene algo claro: es y será una propuesta -apuesta- experimental que no perseguirá ningún fin concreto sino que se basará en los procedimientos, reconociendo, así, la importancia de la obra de arte experimental como eje entorno al cual gira todo el potencial del campo artístico. Ni siquiera sabemos si estrictamente será un proyecto, un no-proyecto o un cúmulo de pequeños proyectos en tanto que carece de objetivos claros, más bien, tiene unos medios predeterminados -multidisciplinares e interdisciplinares- como punto de partida y su desarrollo se entenderá como un juego libre, carente de reglas o limitaciones previas pero capaz de generar sus propias reglas desde la improvisación y la imbricación de distintas disciplinas.

Al igual que hizo Carroll mezclando dos términos para generar uno nuevo, esta investigación mezclará disciplinas, para descubrir y forzar sus límites y conexiones. Éstos serán los parámetros -franqueables por supuesto- que delimiten el tablero o campo de juego de Galumphing, un mapa con el cual partir en dirección a ulteriores exploraciones y recorridos donde el resultado final no persigue ser original o novedoso, a veces no será siquiera objetual, sino que su ser reside en ahondar en los intersticios de las técnicas y procedimientos propios de cada disciplina para extraer una nueva simbología y nuevas metáforas que puedan enriquecer el lenguaje artístico y la capacidad de reflexión social sobre los procedimientos de producción. Este es el juego.