El hombre aprende poco de lo que viven los demás.

Pero en la vida de un solo hombre, nunca vuelve un mismo tiempo. Cortad la cuerda, tirad la escalera.

T.S Elliot

 

¿Cómo ubicar lo que no tiene nombre? Quizás sería mejor preguntarnos, dónde. Nos cuesta encontrar un lugar adecuado para aquello que no podemos expresar con palabras. Sin embargo, en ocasiones una sensación, un objeto o un recuerdo se nos instala sin que podamos llegar a definirlo. Este proyecto surge de la necesidad de investigar los intersticios del pensamiento y sus recovecos, las imágenes deformadas e inconexas de la memoria.

Tras varios intentos desafortunados de ensamblar mis pensamientos en una totalidad, me di cuenta de que eso nunca saldría bien. Los mecanismos de nuestra mente provocan que todo se difumine y se agolpe, que las figuras presentes en mis esculturas y dibujos residan en un lugar imposible de traducir en términos de realidad.

Una materialización en el exterior no siempre coherente con la imagen mental que la ha causado. Un lugar incomprensible para el otro, parcialmente impenetrable y desconocido.

Tal y como Escher construyó en su escalera infinita, intentamos atravesar en zigzag, en todas direcciones, el pensamiento, conformando una arquitectura difícilmente real. El espacio mental tiene que ver, de alguna manera, con el espacio virtual, con esa res extensa que auguraba Descartes.

Nuestra tendencia natural a clasificar y registrar todo con el fin de comprenderlo nos lleva a realizar esta serie de piezas, que nacen de la necesidad de dar forma a algo que no podría ser expresado de otro modo. Una reflexión sobre algo tan cercano como el espacio que habitamos, ligado a nuestro pasado o a nuestro propio cuerpo, pero que no deja de mutar y convertirse
en otra cosa, obligándonos a nosotros a encontrarnos nuevamente.

Como advierte Deleuze: “es en sus terrenos baldíos [...] en los cúmulos de viguetas y espacios, que se abren a los afectos de miedo y de angustia, pero también aquella necesidad de renovación”.

Diplomada en Dirección de arte por la Escuela T.A.I, grado en Bellas Artes por la UCM de Madrid y Master en Arte por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, obtiene una beca Erasmus especializándose en pintura en la Staatliche Akademie der Bildenden Künste de Stuttgart, y en escenografía en la Akademie für darstellende Kunst Baden-Württemberg, Alemania. En
el ámbito del cine y el teatro participa en proyectos de países como España, Alemania, Reino Unido o Noruega.

En el ámbito de las artes plásticas ha realizado diversas exposiciones, entre ellas Tokonoma (Museo Barjola, Gijón), Exonario (Espacio Santa Clara, Morón de la frontera), Los monstruos juegan con las flores (C.A.V La neomudéjar, Madrid), All dreams continue in the beyond (Luisa Catucci Gallery), At the Fronts (Espacio Ai Sognatori, Venecia), El [Cuarto] espacio (Universidad Complutense, Madrid), RundGang (ABK, Stuttgart).

Fue seleccionada para el proyecto El pliego/ Le Pli/ The Fold en el mismo año. Durante este año 2017 ha sido ganadora del premio de adquisición de la galería A del Arte, seleccionada en Projectarte II (Fundación Fernando Villalón, Morón de la frontera), en el Art Batallion summer edition (WhiteLab, Madrid), en el CALL_17 (Galería A del Arte, Zaragoza), en el FRESH LEGS’17 (Galería Heike Arndt, Berlín), en AlNorte XVI 2017 (Museo Barjola, Gijón), en el OpenPortfolio Fig (Edificio ensanche, Bilbao) y en Getxoarte 2017 (Aula de Cultura, Getxo). Ha sido artista residente en el museo y centro de artes de vanguardia C.A.V La Neomudéjar, de Madrid, en AlfaraStudio (especializado en grabado), Salamanca, y en la residencia de arte ShiroOni, en Japón.

En el año 2018 realizará su primera exposición individual con motivo de la convocatoria de proyectos artísticos del centro de arte Tomas y Valiente CEART, en Fuenlabrada.