Die guten Bürger toma la estructura del museo como punto de partida para realizar una reflexión en torno al individuo, la colectividad y la influencia recíproca de ambas. Los límites del espacio, los objetos simbólicos y la acción performativa conforman una narrativa en la que el movimiento y el lenguaje se ven dirigidos por lo físico y lo simbólico, por el contexto y la materia, por la sociedad y el tiempo, haciendo eco de aquellos condicionantes conscientes e inconscientes que dirigen nuestro movimiento, nuestro lenguaje y nuestro pensamiento. El espacio expositivo se utiliza como un microcosmos aséptico que permite abordar las convenciones y mecanismos de influencia social sobre el individuo desde un punto de vista conceptual y simbólico; desproveyendo la acción de un contexto que tenga relación con un entorno realista. Así, las protagonistas de Die guten Bürger inician su viaje como individuos para embarcarse en un proceso de socialización que se convertirá en un tira y afloja en el que el proceso se muestra más revelador que el resultado.

 

Raquel Durán y Rut Briones empezaron a colaborar en 2014 a través de la residencia de la Fundación Bilbao Arte, para la que desarrollaron el proyecto Foodlândia y seleccionado para realizar exposición individual en 2015. Un año después, este proyecto fue seleccionado para el IX Premio Auditorio de Galicia y para la muestra Kaleartean de Basauri.

Han participado en el programa ArteShop de Bilbao para el que desarrollaron el proyecto Carnivale, con la que empezaron a explorar la técnica del cinemagraph. La misma técnica se utilizó en Flâneur Domestique (2017) proyecto que se desarrolló como parte de la beca de creación artística de la Diputación Foral de Bizkaia.