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PROBLEMAS DE TIPO GRIEGO [1]

El asunto primordial de la edad moderna  no es que la tierra gire en torno al sol, sino que el dinero lo haga en torno a la tierra. – Peter Sloterdijk

 

Esta exposición surge acompasada a la implosión de una determinada cultura del déficit. Así, se estructura en base a una dialéctica de la deuda[2]. Por un lado, exponiendo espacialmente las relaciones de ciertas imágenes entre sí respecto a la deriva y el posterior hundimiento de ese gran Crucero llamado “Estado del Bienestar”.  Por el otro, debiéndose ella misma a las condiciones materiales de su producción, que son las de la urgencia consustancial a unos acontecimientos que se suceden sin cesar y que merecen, como poco, un apunte crítico. Estos acontecimientos van, como ya se sabe, a una velocidad de crucero.

El mar de fondo: un consenso político-mediático sitúa el epicentro del hundimiento económico de Europa en Atenas. Grecia es tratada como caso específico de obligada exclusión, similar al de un apestado: su diabólica potencia es la de la plaga desmedida[3]. De contar con una Nueva Australia o con las colonias penitenciarias de la Guayana Francesa ya habrían salido voces pidiendo mandar al país entero en barco allá, una suerte de ostracismo nacional. A falta de Australias y Guayanas y quedando meridianamente claro que los siglos no pasaron en balde, de lo que se habla es de sacarlos del euro.

Este apunte ha sido trabajado estableciendo una relación entre dos figuras metafóricas, el barco como continente carcaza y la cámara-habitáculo como continente reducto[4].

“Problemas de tipo griego” no pasa por alto, para acabar, una fecha simbólica: el 5 de marzo Pier Paolo Pasolini habría cumplido 90 años. La exposición le refiere de un modo en nada relacionado con el homenaje (que es fundamentalmente una excusa para la despolitización), esto es, prácticamente no le refiere. Tan solo una fotografía (con María Callas, en Grecia) y un formato: su capacidad para trazar apuntes críticos a modo de ideas “corsarias”[5]. De ahí surge el principio motor de “Problemas de tipo griego”. Y a eso apunta, a una suerte de “corsarismo” expositivo.

Accneo, Jeleton, Susana Talayero, María Ruido, Angelo Ferreira de Sousa, Iván Gómez, Alexander Kluge, Peter Sloterdijk, Jean Luc Godard, Theo Angelopoulos, Straub&Huillet, Allan Sekula, Michael Snow, Federico Fellini, Giorgos Lanthimos, Dušan Makavejev, Peter Tscherkassky, Charlie Brooker, Ulrich Seidl.



[1]17 de mayo de 2010. Jean Luc Godard rechaza por carta la invitación de Thierry Fremaux para acudir a Cannes a presentar personalmente “Film Socialisme”. Alude “problemas de tipo griego”. Entre las reacciones de la prensa, algunas muy airadas y coléricas. Atribuyen la negativa de Godard a una cuestión de carácter (en eso no anduvieron desacertados: nada hay de extraño en determinar el carácter determinante de todo carácter) y a cierto excentricismo intelectual, una boutade, un achaque de viejo auteur, rebeldía de la tercera edad, a la que por supuesto hay que desatender o tratar con desdén y condescendencia, a diferencia de la adolescente, infinitamente más cotizada.

[2] Ejemplos de una dialéctica de la deuda para el caso griego: Peter Sloterdijk comienza “Esferas II” diciendo que la Globalización fue un invento de los buenos griegos de antaño, cuando descubrieron la geometría de la esfera. Jean luc Godard habla en una entrevista a “The Guardian” de otro gran invento griego: la aristotélica conclusión lógica del “por lo tanto”,  y añade: “Si cada vez que usáramos esa palabra pagásemos 10 euros a Grecia, la crisis terminaría en un día y los griegos no tendrían que vender el Partenón a los alemanes. Cada vez que Angela Merkel diga a los griegos “os hemos dejado todo este dinero, por lo tanto debéis devolverlo con intereses”, ella debería pagar primero por usar los derechos de esa palabra”. El artista portugués Angelo Ferreira de Sousa reúne fotografías de imponentes edificios neoclásicos de Berlín, París, Londres, Madrid, etc… (hay realmente un porrón de ellos en un porrón de sitios), todos construidos a la manera de una nueva Acrópolis: el proyecto epocal de la “Aufklärung” urgía de la legitimación del mundo antiguo para imprimir un carácter racional a su corte político-epistemológico. El artista solicita también por ello mismo el pago de unos derechos de autor. Los Jeleton se pasean por Atenas y leen una pintada que dice: “En el país donde la democracia nació, la democracia morirá”. Este último ejemplo es realmente interesante, puesto que a los derechos de autoría correspondientes se le añadiría la compensación económica por el homicidio perpetrado.

[3] Por delante, a no poca distancia, algunos países sienten la amenaza de convertirse en los siguientes infectados. Se turnan el farolillo rojo como quien cede una bomba segundos antes de explotar. Sin embargo, la bomba tiene dos tipos de alarma. Cuando suena la primera, un equipo de técnicos viene a suceder al gobierno de turno para evitar que la segunda – esta sí, definitiva- llegue a sonar. Así, la primera alarma da lugar a una cesión temporal del poder ejecutivo (caso de Grecia e Italia). Se desconoce aún las consecuencias de la segunda alarma, aunque previsiblemente supondría una cesión temporal de la soberanía fiscal (Grecia anda en ello).

Ningún país desea verse arrastrado a la necesidad y la imposición de ceder temporalmente su gobierno a un equipo de técnicos, por lo que,  en un caso ejemplar de previsión foucaltiana, han desarrollado un sistema de alarma a la primera alarma basado en la noción aristotélica de la mímesis. Para evitar ser sustituidos por un gobierno técnico, los imitan (caso de España, donde poco antes de las pasadas elecciones generales se rumoreaba que un hipotético gobierno técnico presidido por Javier Solana iría a ocupar el lugar para el que todas las encuestas señalaban a Rajoy. Obviamente, este se pronunció).

[4] De haber sido una pintura de Géricault,  la exposición se habría titulado “El barco de los deudores en el Mare Aeternum del endeudamiento”. Él, por su parte, prefirió pintar “La balsa de la Meduse”. Nosotros, por la nuestra, optamos por el sentido del humor de Godard.

[5]  En referencia a “Escritos Corsarios” y “Cartas Luteranas”, las dos colecciones de artículos que Pasolini publicó en “Il corriere della Sera” desde, aproximadamente, 1969 a 1975, pocos días antes de su asesinato (algunos textos aparecieron publicados póstumamente).

 

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