WeAre es una colección de fanzines que recogen las fotografías del proyecto Generación Desechable con el que el artista madrileño Alejandría Cinque lleva diez años trabajando generando un archivo documental del underground de la ciudad que vive y ama. La “generación desechable” es una idea que sobrevuela muchos momentos y relaciones que el artista vive con los jóvenes que se va cruzando vinculados a la escena queer de los antros de Madrid donde la fiesta, música y droga provocan que los cuerpos se iluminen. El medio de las cámaras de un solo uso con las que trabaja le ha llevado a encontrarse con los jóvenes retratados poniendo un foco de luz en la oscuridad de la noche. Funciona como un objeto social o una red analógica. Cada publicación de la revista ficciona un carrete de 24 fotografías reveladas durante la década de los 2010. La selección de las 24 fotografías la realiza una persona invitada mediante un proceso curatorial acompañado de una conversación y reflexión sobre la nocturnidad que acompaña a las imágenes. Han colaborado diferentes personalidades que han aportado algo significativo a la noche madrileña tales como Alejandro Simón, Ro Gotelé, Andrea Ferrer y Sansanonasnas. Con WeAre TRIPI Alejandría pretende llevar más lejos el proyecto trasladando el encuadre a las noches de otros lugares. Por ello he comenzado la edición de unos números especiales protagonizados por las escenas club de las ciudades que visita a través de residencias artísticas. La beca de residencia en el extranjero de la Comunidad de Madrid le ha permitido realizar la edición TRIPI #1 MONTEVIDEO y gracias a BilbaoArte se encuentra desarrollando el volúmen TRIPI #2 BILBAO.
Alejandría Cinque (1990) nace en Madrid donde se licencia en Bellas Artes por la Universidad Complutense y donde cursa el máster en Práctica Escénica y Cultura Visual por ARTEA en colaboración con el MNCARS.

Su investigación propone la práctica artística como el único medio en el que es posible generar situaciones no convencionales desvelando imaginarios ocultos con los que diseñar nuevas estrategias de activismo a través de la retórica de la imagen. Entendiende la práctica artística como la única profesión en la que no hay límites y todo es posible. Desarrolla proyectos de alto contenido crítico trabajando conceptos como la juventud, la nocturnidad, la revolución, la rebeldía, el erotismo y lo queer buscando desdibujar las fronteras de lo normativo. Dicen de él que es un artista políticamente incorrecto por usar la práctica artística como un medio a través del cual genera situaciones provocativas a la par que evocadoras.