Que me corten la cabeza y empiezo a trabajar. Tiro lo anterior con la intención de alejar mi imagen de la cámara, dejar mi cuerpo como cuerpo. Andando por la calle escucho a un hombre esputar: aspirar por la nariz, carraspear la garganta, escupir. La secuencia siempre es la misma (contemplando mínimamente el tragar como último paso), de A a B, perdiendo el resto del abecedario. Meto el texto para alejarme de la idea inicial y fijarme en pequeños espacios abiertos por la acción. Los textos buscan forma en estos momentos. Fijarme en el ritmo me hace buscarlo en el texto, al final no es más que estar atento de cómo aparecen las cosas;  Paro por un tiempo, jugamos y vamos al monte, me quedo hipnotizado con sus coletas y quiero perseguirlas pero se mueven muy rápido. Sin mirar las sigo y ordeno como una partitura.

La sensación de sacarse los tapones de arena de los oídos es de masticarla, quiero llevarla guardada en los bolsillos haciendo un saco en el culo, como cagado con el paquete a rastras; lo importante es que por fin tengo culo, un poco caído pero puedo darle forma al gusto. A Ainhoa le gusta sobarme el culo antes de dormir, me ha confesando que tiene el mismo tacto duro que la cabeza. Tengo cerebro en el culo. 

Lo cojo y me dedico a grabar; en NADADORAS busco eso que el vídeo me va pidiendo que elimine y con SINGLE lo llevo al extremo. Pierdo el contenido. Me permito meter mano lo mínimo para que la cosa suceda por sí sola; solo puedo ser el jardinero que mantiene las condiciones para que florezca. Termino metiendo más mano de lo que pensaba en la edición de SINGLE y cómo canción busco el fraseado dentro de los restos. Al final solo busco la manera de ponerme trabas que tener que solucionar desde el propio ejercicio, preguntando a la cosa cómo quiere ir y dándole forma desde lo que va quedando. Viajo por Rumanía y “Culazo no tengo chándal pero sí fuego” rebota en mi boca como un mantra. El texto aparece como tránsito, lo quiero táctil, que sea ritmo, y comprendo que para pasarte ese tocar primero tengo que sobarlo. La escritura me raja como algunos apuntes del plano de marcas en la piel que empecé el verano pasado sólo por registrar lo marcado del día a día. Las dibujos en las piernas de Irantzu me dan las siguientes pistas. ¿Cómo se marca un estar? Me tatúo la piel con escarificaciones y un pequeño apunte en la pared del estudio dice “Lavar y borrar”, lo utilizo para las grabaciones. En cada sesión cuento con dos personas diferentes con la intención de que no puedan coger maña en el borrar para después en la edición seguir sus manos como un recorrido fijado, ¿Podré llevar este recorrer de manos al traje del Ciclo del Nitrógeno?

Ander Pérez (LLodio, 1996) es graduado en Arte por la UPV/EHU (2018). Ha ampliado su formación en talleres como Seminario cuerpos con Javier San Martin, Bilbaoarte, 2019; Emprender en cultura por Zitek, UPV/EHU (2019), Taller para artistas con Itziar Okariz y Jon Mikel Euba. Tabakalera, Donosti. (2018). Entre sus exposiciones se encuentran De zas. Zas Kulturgunea. Vitoria-Gasteiz, 2019 (exposición individual); Señal – Seinalea, Okela Sormen Lantegia, Bilbao, 2019; New Views, Casa de Cultura, Llodio, 2018; Ertibil, Sala Rekalde, Bilbao, 2018; Arteshop, participante del programa. Bilbaoarte, 2018; Gau Irekia, participante del programa. SAREAN, Bilbao, 2017.