Azegiñe Urigoitia Gerediaga es fotógrafa, directora de arte y diseñadora de vestuario. En el 2005 presentó en la Sala de Exposiciones de la Fundación BilbaoArte la serie de trabajos desarrollados a partir de la beca de creación que disfrutara en el año 2005 en este mismo centro. 

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La artista (que tiene sus orígenes en el vestuario de teatro y la performance), presenta una serie de obras a medio camino entre el diseño de moda, la escultura y la fotografía. En ellas, Urigoitia explora a través de la consideración del vestir, cuestiones referentes a la identidad individual, a los roles de género y, en un marco mayor, incluso preguntas de ultimidad sobre el hecho de existir. Sus fotografías, de modelos posando con vestidos realizados por la artista, inspiran esta serie de cuestiones a la vez que no renuncian a transmitir cierto sentido trágico de la belleza, de sesgo casi barroco. Un ejemplo de esto es la  fotografía en la que una modelo aparece con el vestido cosido a la piel. Hay en esa fotografía una reflexión profunda sobre la identidad individual (quién soy, cómo construyo mi yo, etc.) a la vez que sobre los roles sociales (cómo me ven los demás), sin por ello descuidar el lado formal de la obra, su pretensión de belleza.

Junto a la serie de fotografías, Urigoitia presenta un conjunto de muñecas realizadas por ella misma. Son obras mitad diseño, mitad escultura, a través de las cuales –a través de su ejecución, de su vestimenta y del modo en que están ubicadas en la sala–, Urigoitia consigue mostrar un modo de ver el mundo, la vida. Un muñeco es un modo de vernos a nosotros mismos, una manera de reflexionar lúdicamente sobre nuestra identidad. Un modo de (auto)retrato en el que nos soltamos más aún (dada su aparente intrascendencia) que en otros géneros. En el caso de Urigoitia, sucede lo mismo. A través del gesto de sus muñecas, de sus modos, de sus posturas, consigue transmitir tanto o más que a través de un medio mucho más establecido como sus fotografías. 

Durante la inauguración, por otro lado, la muestra se completaba con una performance en la que dos modelos estáticas posaban con vestidos realizados por Urigoitia, que les cubrían todo el cuerpo, incluyendo el rostro. Una de ellas, de pie, presentaba un vestido realizado con telas sueltas, que velaba su presencia como si de una cortina se tratase. La segunda de ellas, estaba tumbada en el suelo y completamente envuelta con una tira de seda, en una apariencia cercana a la de una momia. Finalmente, nombrar la excelente factura del catálogo de la muestra. La Fundación BilbaoArte permite que los propios artistas sean los ejecutores del catálogo, lo que logra que cada uno de ellos consiga transmitir su propia personalidad creativa al mismo. Ejemplos de esto han sido los de Iratxe Jaio, Inazio Escudero o Maite Carzazo. El de Urigoitia es para guardar.

Galder Reguera en Arte plastikoak–Artes plásticas, Bilbao, julio de 2006, pag. 15.