Congelo mi propio sudor corporal con la forma de monedas para después dejarlas derretir sobre chapas metálicas de cobre. Creo que existe un pensamiento encerrado en la materia y en su transformación, y los procesos calóricos y químicos son una manera simbólica de dar forma a las ideas. La salinidad del sudor reacciona en contacto con los metales –sus opuestos alquímicos– generando un impulso eléctrico. Una nueva forma de energía que otorga autonomía a la materia y que pone en cuestión la relación entre la expresión y el contenido simbólico del objeto. El sudor congelado es puro esfuerzo físico corporeizado: una cantidad cristalizada que, en su desintegración, pone en marcha un proceso corrosivo en el soporte. Aquello que en termodinámica se conoce como la propia búsqueda de un material para hallar su mayor forma de estabilidad o menor energía interna. 

Decía Marshall McLuhan que el dinero es esencialmente metáfora. Un meta-objeto matemático, a caballo entre materia y lenguaje, que al mismo tiempo traduce y transmite información. Y si la tendencia actual post-capitalista implica su desmaterialización, la instalación pone en marcha un juego de desequilibrios térmicos y alquímicos para investigar no sólo sobre la construcción convencional del dinero sino también sobre la historicidad de los objetos y de las ciencias. 

Carlos Ramírez-Pantanella es arquitecto y licenciado en Bellas Artes por la Universidad Europea de Madrid y Máster en Arte Contemporáneo por la Escuela SUR del Círculo de Bellas Artes (Beca Acciona 2019-2021). Trabaja la arquitectura como un fenómeno de campo y opera en él a través de acciones y gestos mínimos que expresan lo inmaterial de los trayectos. Su trabajo ha sido expuesto en la Sala de Arte Joven de la Com. de Madrid, LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, C Arte C, Haus der Kulturen der Welt Berlin, AEDES Gallery Berlin, Círculo de Bellas Artes y en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.