“Toda la vida de las sociedades en las cuales reinan las condiciones modernas de producción se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era directamente vivido se aparta en una representación”.
(La sociedad del espectáculo, Guy Debord, 1967).

“Oigo los anuncios en la radio. Gracias al aceite “Esso” voy tranquilo por el camino del
ensueño y me olvido del resto. Olvido Hiroshima, olvido Aushwitz, olvido Budapest, olvido
Vietnam, olvido la crisis de la vivienda. Olvido el hambre en la India. Olvido todo, sólo
quedo a cero. Y de ahí tengo que empezar”.
(2 ou 3 choses que je sais d’elle, Jean-Luc Godard, 1967).

 

Proyecto que surge bajo la necesidad de recuperar una relación más directa y primitiva con una realidad circundante donde nuestras propias experiencias se convierten en mercancía y en la que la existencia se encuentra entremezclada con los objetos de consumo y los carteles publicitarios, convirtiendo el centro de las grandes urbes en un parque temático, en una imagen vacía y prefabricada de sí misma. Robert Venturi hablaba ya en Complexy and Contradiction in Architecture (1966), tras su reacción contra la modernidad en un intento de su redefinición, sobre cómo la calle, como si se tratase de un valioso objeto encontrado, aparece como un lugar teatral ideal, como una escena abierta o un decorado pop lleno de signos publicitarios y objetos de consumo¹.

Pensado como un proyecto en el que planteo un territorio de reflejo, donde tienen cabida varios ejercicios en los que utilizo la fotografía, la escultura y la instalación para trabajar con objetos de consumo y materiales encontrados, mediante procedimientos cercanos al DIY (Do it yourself), dándoles un orden y unas narrativas nuevas. Invitando al espectador a reflexionar sobre cómo la propia dinámica del espacio público influye en nuestra construcción intelectual y afectiva. Donde los nuevos monumentos hechos de materiales artificiales como el plástico, el cromo, y la luz eléctrica, no están hechos para atravesar los siglos sino contra ellos.²

¹ Complejidad y Contradicción defiende sencillamente lo opuesto: la ambigüedad, la confusión, lo particular y la artesanía, no ya como cuestiones aceptables, sino como fines deseables y necesarios en una arquitectura “no simplista”.

² Robert Smithson (Entropy and the New Monuments, 1966).