Danzad, danzad

Madera y plástico
175 x 60 x 45 cm

Para Marina Mendieta la escultura no supone una limitación a la hora de expresar el movimiento, todo lo contrario, es un reto asumido con gracia. Mediante la selección de una idea simple y la repetición de un mismo gesto consigue efectos ópticos y espaciales que vuelven lúdico el recorrido de la pieza y del espacio donde se ubica. Este es el caso de Danzad, danzad, pieza que no solo lanza una invitación con su título, pues también interpela al espectador con sus formas sinuosas y reflejos.

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