CHARCO DORADO es el nombre dado a la idea de seguir buscando el reflejo. En esa continuo proceso se basa el trabajo de Eduardo Hurtado, a veces  materializado en escultura, en texto,  o en el cuerpo mismo cuando busca esa imagen especular en el gesto. CHARDO DORADO es la continuidad de un proyecto de investigación que dio comiendo en el contexto de TOTEM. COINCIDENCIA. BASTIÓN (proyecto premiado en Generaciones 2014) y que ha ido tomando diferentes formas…pasando por RUIDO. NIEVE (pieza performativa en ARCO 2016 que produjo RTVE), LA CONDUCTA DE LOS ANIMALES (en el marco de ZINEGOAK) hasta llegar a OH! MONSTRUO, que se presenta en el CCCC como una exposición, un poemario y una pieza escénica este otoño de 2018. 

Los materiales utilizados son los que tiene cerca, los que pueda manejar y que no queden fuera de su alcance y escala. Esa es la lógica del trabajo. Sale a encontrar objetos maravillosos y los uso para componer, amarrar e intentar levantar unas piezas que en su propia estructura contienen reliquia. Tiene que ver con la memoria, con el pasado, con el conjuro y con la carne, que estalla. Hay mucha cerámica y también madera, tela, libros antiguos y ciertos elementos como arena, cemento, la mezcla entre cola de carpintero y tizas de colores. Le interesa la idea de monstruo, de fauno, de bosque, el deseo de estar a solas y sobre el niño desbocado en el lugar del juego. Hay máscaras y campanas. Huele a tomillo, verbena y jazmín.