Estamos expuestos a la radiación natural que surge de la tierra y también del exterior. De media, recibimos 3.7 mSv (1) por año (aunque en ciertas partes del planeta se alcanzan varias decenas de mSv) por radiación. Una de estas fuentes naturales es la radiación cósmica, que proviene de fuera del planeta. La atmósfera sirve como un escudo para la mayoría de ellos, pero en cualquier caso las personas reciben una dosis de 0,3 a 1 mSv por año. En un viaje transatlántico desde Europa a los EE. UU. Se reciben de 30 a 45 microSv. También recibimos exposición de radiación producida por el hombre, como rayos X o pequeñas cantidades de materiales radiactivos emitidos al medio ambiente a partir de plantas de carbón y centrales nucleares.

Pero la fuente más importante de estas radiaciones es la inhalación de radón (2), el gas natural que emiten todos los materiales, con valores de dosis efectivas de 0.2 a 10 mSv por año.

La radiación y sus propiedades son increíbles, puede atravesar una pared e interactúa con nosotros. Es imposible verla o fotografiarla a menos que esté reaccionando sobre algo. Un mundo de posibilidades tiene este increíble material. Y es simplemente dejar que haga lo que se supone que debe hacer.

Me interesa entender este patrón invisible que forma parte de nuestro entorno: el radón contenido en las paredes, la radiación emitida por el mármol del suelo, el visitante con un marcapasos o recién medicado de Yodo para tratar su tiroides. ¿Cómo afectan estas mínimas variaciones en nuestro entorno?

Fernando Cremades (España, 1989) ha estudiado arte y arquitectura en Madrid (2014) y su proyecto de tesis final trataba sobre una estrategia de reducción de radiactividad para Chernobyl.

Parte de su investigación se centra en la observación de microsistemas naturales y en el pensamiento de nuevas formas de organización de la vida. Ahora, el foco principal de su investigación es el estudio del hongo radiotrófico que apareció en Chernobyl después del accidente nuclear. Este hongo tiene la capacidad de utilizar la radiactividad como fuente de energía para producir alimentos y estimular su crecimiento.