Un desierto rojo donde descubrir fósiles de dinosaurios. El sitio de cheesecakes del centro, donde mientras esperabas a que te sentaran, podías coger mini galletas con pepitas de chocolate de un tarro de cristal. El jardín enorme de casa. Recoger frutas y flores y llevárselas a los vecinos, o poner un puesto delante de tu puerta con una hucha que indique “2 flowers, 50p” y que la gente pague religiosamente. Protocolos anti-terremoto. Mantas térmicas del color del aluminio. Osos. Montañas. Ciervos por la carretera. Dormir en el coche. Brunch. Totems y ballenas. Los Reyes Magos no existen. Offspring. Britney Spears. Cámaras de fotos Polaroid. Algas enormes.

Un océano muy frío.

 

Seguí el deseo de volver a un país donde viví un año y medio y en el que sitúo casi todos los recuerdos de infancia. El verano de 2017 comencé un viaje sola por Canadá con el propósito de recorrerlo por tierra; con el tiempo estos recuerdos y la idea de este país se habían convertido en un lugar utópico de mi memoria al que recurrir. Un océano muy frío parte de la experiencia vivida en Canadá cuando tenía nueve años y ese viaje realizado en 2017.

Desde el comienzo, mi intención no era viajar al pasado, sino reencontrarme con ese paisaje, sentir su vastedad. Comencé por la costa este y viajé durante dos meses hasta llegar a Victoria, en la costa oeste, que es donde había vivido. A raíz del viaje surgieron diferentes encuentros que me proporcionaron los materiales que desarrollaré en los próximos meses; principalmente, fotografías, texto y video.

Helena Goñi (Bilbao, 1990). Graduada en Bellas Artes por la Universidad del Pais Vasco, se traslada a Londres para continuar sus estudios realizando un Master de Fotografía en Central Saint Martins. Ha recibido premios, entre los que destacan el Basque Artist Grant del Solomon R. Guggenheim Museum, Ertibil 2018 y 2016, Barakaldo Foto Festival y GetxoArte 2016. Su trabajo se ha expuesto colectivamente en varios países como Alemania, Malta, Reino Unido, Suiza y España. En enero 2017 presentó Tell me how close we are to a riot en la Sala Rekalde de Bilbao dentro del programa Barriek. Sus obras pertenecen a colecciones privadas y públicas como las del Museo de Arte Contemporáneo Vasco (Artium) o el Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao.