Dentro de 10.000 años

A principios de los 90 el Departamento de Energía de Estados Unidos encargó un proyecto para señalizar la Planta Piloto para el Aislamiento de Residuos (WIPP). Lugar donde se reciben los residuos nucleares más peligrosos de EE.UU y la cual tiene previsto su cierre para el año 2070, no obstante la peligrosidad de dicho emplazamiento no habrá terminado con su cierre. Este motivo les llevó a encargar a un grupo de trece expertos el estudio y la transmisión de un mensaje de peligro a cualquier civilización que se encuentre dentro de 10.000 años. A este grupo de expertos formados por arquitectos, lingüistas o astrónomos se les transmitió la idea de conceptualizar algún sistema que transmitiera el peligro al hombre del futuro. “Nos pidieron que nos situáramos en el peor escenario posible. Un futuro en el que ninguna de las lenguas actuales siga viva y que todo nuestro sistema cultural haya cambiado por la propia evolución o algún tipo de cataclismo” asegura Ben Finney, integrante del grupo de expertos, antropólogo y experto en cultura polinesia.

Nunca antes se había recibido el encargo de transmitir cualquier tipo de mensaje con semejante salto de tiempo, aseguraba Jon Lomberg, artista, colaborador de la NASA y diseñador del disco de oro que portan consigo las sondas Voyager. El grupo de expertos se dividió en Grupo A y B. Ambos llegarían a diferentes propuestas para el problema planteado, y que debía de comunicar los siguientes puntos:

- Este no es un lugar de honor, no se conmemora nada ni hay nada valioso.
- Lo que hay aquí es peligroso y repulsivo. Es una forma de energía dañina para el cuerpo.
- El peligro está todavía presente en vuestro tiempo, y lo estaba en el nuestro.
- El peligro aumenta a medida que se desciende hacia el centro.
- No debéis alterar físicamente el lugar, es mejor que huyáis y que nadie habite aquí.

Para conceptualizar estas directrices el grupo A sugirió la creación de imágenes que suscitaran terror y enfermedad. Se llegó incluso a proponer “El grito” de Munch como advertencia de peligro o la construcción de un espacio monumental siniestro. Por su parte, el grupo B apostó por que el lugar en cuestión debía de ser escueto e informativo, con el fin de no atraer visitantes al lugar en cuestión.
El informe del Departamento de Energía hace un compendio de las mejores ideas de ambos equipos y comenzará con la construcción de dicho emplazamiento más allá de 2030.

El proyecto a realizar en la Fundación Bilbao Arte son la creación de pictogramas o cómics sobre piedra sobre la cuestión de un residuo cuya capacidad tóxica escapa a nuestra ventana temporal y conceptual como homo sapiens. Hacer una serie de jeroglíficos a modo de Piedra Rosetta sobre las problemáticas de la era del antropoceno está cambiando el medio tanto de nuestra generación y las venideras, incluso para las que ni siquiera somos capaces de imaginar. Woodruff Sullivan durante las conclusiones del proyecto dijo: “Tal vez el mensaje más importante nos lo dimos a nosotros mismos”. Sintetizar conceptos tales conceptos invitan a reflexionar e intervenir ante semejante problema.