La mano cerrada, con el dedo pulgar situado entre el índice y el corazón, asomando levemente. La higa, la mano figa, la cigüa, la mano negra, la mano de azabache, la mano poderosa, la mano protectora, la mano impúdica, la manezuela, la puñera, la manina…

La higa es un gesto, un amuleto de origen pagano, protector contra el mal de ojo, contra la mala suerte, para evitar enfermedades o para atraer el amor y la fertilidad. No esta claro su origen y hay distintas interpretaciones sobre su significado. En algunos casos se asocia a los genitales masculinos, en otros a los femeninos o incluso a ambos. También se les regala a los niños para protegerlos de cualquier mal, la mía me la regalo mi abuela cuando era pequeña.

Desde hace un tiempo este amuleto forma parte de mi trabajo.

Maia Villot de Diegose licenció en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco en 2006. Continuó su formación a través de diversos talleres y seminarios en artes visuales, danza y performance.

De sus últimos trabajos cabe destacar Natura Morta (Uholdeak – A la mesa / mahaira, Navarra, 2020. Exposición comisariada por María Ozcoidi). W-B B-W (“Emen Hetan Witchy Bytchy Ding Dong it’s Sabbat Time”, Centro Huarte, 2018. Exposición comisariada por Julie Laymond), BIDIMENSIONAL (“Yo, La Peor de todas”, Museo de Navarra, 2017. Exposición comisariada por Maite Garbayo), Lectura (“True in my body”, Tabakalera, 2016. Dentro de la exposición Anarchivo SIDA, comisariada por el colectivo Equipo re, compuesto por Aimar Arriola, Nancy Garín y Linda Valdés) y Échale la culpa I, II y III, (Festival BAD, 2014).