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El camino de Haneke se desarrolla allí donde Dreyer y Bergman levantaron esos enormes templos del saber humano que son sus mejores películas. O si se prefiere, en el mismo espacio en donde se convocan esos interrogantes totémicos cuya visión hace germinar una sensación de vértigo ante la incertidumbre de lo que somos. Ese lo que somos, mezcla desequilibrada de lo que fuimos y hacia dónde iremos, impone en Haneke una armonía solemne, dramática y, sin embargo, fascinante en su dolor y emocionante en su patetismo.

Y en esa partitura de geometría precisa vibra la melodía que Haneke mejor domina, la que durante 8 semanas, del 20 de febrero al 10 de abril ocupará la atención de la cita de todos los jueves en el ART HOUSE ZINEMA de Bilbao Arte.

El presente ciclo organizado por la Fundación Bilbao Arte Fundazioa con la colaboración de Golem integra siete de sus películas más emblemáticas para culminar su paseo con un fascinante y casi inédito documental sobre su cine, sus estrategias cinematográficas y sus temas de referencia.

Empeñado en devolver al espectador la consciencia y con ella su capacidad crítica, todo su cine se mueve en un terreno de distanciamiento y reflexión. El cine de Haneke incomoda tanto como atrapa. Seduce y repele. Agita y conmueve. Ahora le llueven premios y parabienes, cuando no hace mucho, se enfrentaba al rechazo y a la (mala) crítica.

Bastaría con recordar el recibimiento que tuvo Funny Games en su estreno en el festival de Valladolid, SEMINCI, para saber de qué se está hablando. Decenas de espectadores airadas abandonaban la sala al tiempo que algunos analistas y no pocos críticos descalificaban su obra como cine violento, como cine gore sin reparar que lo que escuece de los textos fílmicos de Haneke surge de su capacidad de enfrentarnos a la hipocresía social que damos por normalizadora.

Ciertamente, entre la película de su debú, El séptimo continente y la ganadora del Goya a la mejor película europea de 2013, Amor, Michael Haneke ha dulcificado su verbo, su mirada, en su último trabajo, muestra una piedad compasiva que no cabía encontrar en obras como las citadas o como Benny´s Video, lo que no significa que haya en la misma concesiones ni relajos. Como cineasta, Michael Haneke hace lo contrario que Lars von Trier, el otro gran referente cinematográfico de la Europa del bienestar. Haneke prefiere practicar una rigurosa esencialidad denotativa. Nada en su obra aparece mecido por el azar. Nada se abisma hacia la exuberancia. Su provocación no es externa ni política. Sus ensayos crecen sobre la angustia del hombre contemporáneo y su progresiva inconsciencia.

 

Proyecciones:

20 de febrero a las 19.00 horas: El séptimo continente (1989)

27 de febrero a las 19.00 horas: Benny´s Video (1992)

6 de marzo a las 19.00 horas: 71 fragmentos de una cronología del azar (1994)

13 de marzo a las 19.00 horas: Funny Games (1997)

20 de marzo a las 19.00 horas: Caché (2005)

27 de marzo a las 18.30 horas: La cinta blanca (2009)

3 de abril a las 19.00 horas: Amor (2012)

10 de abril a las 19.00 horas: Michael H (documenal estreno en Bilbao sobre la obra de Haneke) (2013)

 

Considerado «el poeta del desasosiego cinematográfico», Michael Haneke (Múnich, 23 de marzo de 1942)  estudió Filosofía, Psicología y Teatro en la Universidad de Viena. Su penetrante y radical mirada sobre la sociedad le ha permitido explorar terrenos desconocidos hasta convertirse en uno de los más destacados autores del cine contemporáneo europeo. Entre 1967 y 1970 trabajó como guionista para la Südwestfunk (radio y televisión públicas del suroeste de Alemania) y, desde 1970, trabaja como realizador y guionista independiente. Como dramaturgo ha dirigido producciones escénicas en Alemania y Viena, con obras de Strindberg y Goethe, y también óperas. En 1974 debutó en televisión con After Liverpool, tras la que dirigió otras siete películas para la televisión alemana, entre ellas, una adaptación de El castillo, de Kafka.

Su estreno cinematográfico tuvo lugar en 1989 con El séptimo continente, feroz análisis de la autodestrucción de una familia vienesa de clase media. Esta película inauguró la concebida por Haneke como Trilogía de la glaciación emocional, completada por Benny’s Video (1992) y 71 Fragmente einer Chronologie des Zufalls (1994). En su implacable y personal exposición de la realidad, Haneke plantea situaciones de violencia, sexo y represión, que son a menudo producto del aislamiento y de la falta de comunicación individual o colectiva de sus personajes. La angustia que esta experiencia origina en el espectador es para Haneke un recurso para provocar una reflexión sobre las estructuras y los principios que sustentan la sociedad moderna, incluido el propio cine. En 1997 alcanzó fama internacional con Funny Games, un juego macabro de terror y humillación. El éxito de la cinta dio lugar a una versión estadounidense, que dirigió años después el propio Haneke. Es precisamente en la representación de la violencia, más sugerida que manifestada y generalmente sin justificación, así como en sus anti convencionales estructuras narrativas y visuales, donde el cineasta austriaco muestra su talento innovador. En 2000 rodó Código desconocido. Al año siguiente La pianista, basada en la novela homónima de la Nobel de Literatura Elfriede Jelinek, obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes.

Haneke recibió nuevamente el aplauso de la crítica con Caché (2005), donde narra los estragos que causa en una pareja la aparición de vídeos de su vida cotidiana filmados sin su conocimiento. Por esta película recibió, entre otros muchos galardones, el premio al Mejor Director en Cannes y Mejor película y Mejor Director en los Premios del Cine Europeo 2005. La cinta blanca (2009) es el retrato en blanco y negro de una comunidad rural dominada por la hipocresía, la rigidez moral y la educación autoritaria. Aclamada internacionalmente, fue reconocida con la Palma de Oro del Festival de Cannes, Mejor Película, Guión y Dirección en los Premios del Cine Europeo y el Globo de Oro. Con su último trabajo, Amor (2012) -un retrato de la incondicionalidad del verdadero amor y de la desolación y desesperanza del deterioro físico de la vejez-, Haneke volvió a conquistar la Palma de Oro de Cannes y ganó otro Globo de Oro y el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa.

Además de los referidos, Michael Haneke está en posesión de numerosos premios cinematográficos internacionales y en 2007 fue distinguido con la Cruz de Honor de las Artes y las Ciencias de Austria. En 2013 recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, coincidiendo con el estreno de su montaje de Così fan tutte en el Teatro Real de Madrid.

(Texto elaborado por la Fundación Príncipe de Asturias)