Art House Cinema. Asteazken guztietan 19:00retan.Sarrera dohainik.

Vampyr, Art House Cinema, BilbaoArte 19/01/2012

IZENBURU ORIGINALA: Vampyr – Der Traum des Allan Grey
URTEA: 1932
IRAUPENA: Trailers/Vídeos 68 min.
HERRIALDEA: Alemania
ZUZENDARIA: Carl Theodor Dreyer
GIDOIA: Carl Theodor Dreyer & Christen Jul (Novela: Sheridan Le Fanu)
MUSIKA: Wolfgang Zeller
FOTOGRAFIA: Rudolph Maté (B&W)
ERREPARTOA: Julian West, Sybille Schmitz, Henriette Gérard, Jan Hieronimko, Maurice Schutz, Rena Mandel
EKOIZLEA: Coproducción Alemania-Francia
GENEROA: Terror. Fantástico | Sobrenatural. Vampiros


SINOPSIS:

En esta película Dreyer nos introduce en un universo fantasmagórico por medio de imágenes expresionistas. Un joven viajero, Allan Gray, se aloja en un extraño castillo, cuya atmósfera densa y enrarecida recuerda la de las pesadillas. El joven comienza a tener espeluznantes visiones, de las cuales la más terrible es el descubrimiento de una mujer inconsciente que ha sido atacada por un vampiro en forma de bruja. El maestro Dreyer rueda en Francia esta personal visión del terror: un mundo onírico y sugerente, lleno de fantasmas y sombras que cautivan más por la fuerza de las imágenes que por lo terrorífico del relato. A pesar de que actualmente es considerada una obra maestra del género, en su día fue un rotundo fracaso, por lo que el director danés tardaría doce años en volver a rodar su siguiente película, “Dies Irae”. (FILMAFFINITY)


KRITIKAK:

Muy poco apreciada en su momento y redescubierta por la crítica más adelante, esta extraña película resulta deslumbrante desde el punto de vista visual: Dreyer combina muy eficazmente el gusto por la sombras y los contrastes tonales del expresionismo alemán con la iluminación vaporosa y onírica del impresionismo francés, e incluso con juegos ópticos y audacias con la cámara de corte más vanguardista. Si a ello le unimos cierto juego con lo simbólico muy sugerente, esta especie de reverso tenebroso de “La palabra” acaba resultando, pese a la no-interpretación de su protagonista y a una narración por momentos más dispersa que onírica, una experiencia intensa y atractiva. Destaca el terrible final del villano: no sólo porque el director se vería incluso obligado a acortarlo por la censura, sino porque habría de ser remedado (¿conscientemente?) en un muy conocido thriller de los años ochenta. (Daniel Andreas: FILMAFFINITY)